jueves, 23 de enero de 2014

piloto de viento NAVIK

Posición a las 19:40 UTC. 15º42.7'N y 56º01.7'W
Velocidad 5.4 nudos
Viento 16 del ENE (65)
Mar de fondo del NE de 1,5 metros
Nos faltan 308 millas a destino.

Hoy me voy a centrar en hablar del PILOTO DE VIENTO, y explicar un poco qué es y cómo funciona. Algunos ya sabréis del artilugio y otros igual no lo tenéis claro. Vamos a empezar por algo muy básico, y es que el barco alguien lo tiene que gobernar o pilotar. Bea o yo, o algún sistema automático. Lo más común en el mundo de la náutica y lo que casi cualquier barco de cierta entidad tanto de vela como de motor tiene es un piloto automático eléctrico o hidráulico. Básicamente son barras que enganchadas a la caña o al timón, mueven a este en la dirección que le ordenas a través d euna pequeña pantalla o centralita. Así que tu le dices, quiero ir a rumbo 270 y el te obedece y guía la embarcación en ese sentido. También se le puede dar la orden de ir a un punto concreo y otras opciones más avanzadas. Hay que tener en cuenta que tienen un consumo eléctrico muy considerable, y más cuanto peor es la mar o peor equilibrado es etá el barco (cuanto más trabajo mas consumo). Por otra parte ciertos modelos, como el nuestro Raymarine ST6002, hacen un ruido considerable, lo que resta bastante encanto a la navegación a vela.
Bien, otro sistema muy extendido en el mundo de los cruceristas de altura (los que hacen grandes travesías) es el piloto de viento.
Se trata de un artilugio bastante complejo a priori(los ingleses lo llaman windvane y los franceses regulateur d'allure) . Hay muchos modelos en el mercado y varían las construcciones, pero el principio es el mismo para todos: mantienen un ángulo constante entre el viento y el rumbo del barco (por ejemplo vas ciñendo y lo configuras para que el viento siempre te entre a 40º por estribor de la proa).
Todos se instalan en la popa de la embarcación y normalmente tienen una pala sumergida y otra pala en el aire. La pala situada en el aire hace de veleta y hay que orientarla al viento aparente que recibe el barco. Según a esta pala le entre el viento por un lado o por otro, bascula y acciona la pala sumergida, que también bascula y con la fuerza del agua que desaloja el barco y a través de un mecanismo guiado con cabos y amarrados a la caña, consiguen gobernar la embarcación. A priori la principal ventaja, desde luego, es que tiene un consumo eléctrico nulo y que suelen ser menos propensos a las averías. También una gran ventaja es que son completamente silenciosos. Cómo principal desventaja, diría que no mantiene un rumbo constante, o si lo mantiene mientras el viento sea constante. Lo que quiere decir, que si cambia el viento, el piloto cambiará el rumbo, manteniento constante el ángulo entre embarcación y viento del que hablábamos. Así pues, si se desea mantener un rumbo constante, habrá que estar atento para ir haciéndo los ajustes necesarios en caso de que cambie el viento.
A que suena genial verdad? Lo es, pero no siempre los aparatos es enchufarlos o montarlos y ponerse a funcionar. En nuestro caso, después de perder la pala sumergida en la primera etapa (por falta de pericia del capitán) y de conseguir otra gracias a nuestro amigo Jean François, para la travesía Portugal - Canarias, a duras penas pudimos usar el piloto de viento un día. Nosotros lo montamos, configuramos la veleta al viento en el ángulo que queríamos, pero a los dos minutos el barco se iba de rumbo y no obedecía. Ohhh...que desilusión. Cuando llegamos a la Graciosa, hablando con más gente, nos encontramos que no éramos los únicos con ese problema (por ejemplo Toñi y Antonio del Antull).
Por suerte conocimos a Gilbert, del que ya hemos hablado en varias entradas (40 años navegando por todos los océanos), y casualmente el tenía el mismo piloto de viento que nosotros. Un Navik de Plastimo. Le preguntamos y poco a poco nos fue dando todas las claves y explicaciones. El aseguraba que ese piloto podía gobernar perfectamente el Mola Mola sin despeionarse. Lo revisamos con él, atendimos a todas sus explicaciones e hicimos las modificaciones en los reglajes que nos indicó, y desde entonces..una máquina. Lo mismo ocurrió en el caso del Antull. Gilbert no conocía el modelo del piloto pero consiguió ponerselo fino.
Si algún propietario de piloto de viento desesperado lee esta entrada, hay varios consejos que le daría:
- Es de vital importancia que el barco esté muy bien equilibrado con las velas
- En vientos portantes la mayor suele ser un problema y tiende a que el barcdo orce (se vaya la proa al viento) y el piloto no lo pueda controlar
- En popa cerrada con dos velas (alas de mariposa como dicen los ingleses) se puede conseguir un equilibrio muy bueno
- TODOS los modelos tienen cantidad de reglajes y muchos instrucciones pésimas o nulas para el dineral que valen. Así que armate de paciencia, intenta entender el sistema y cuestiona todo (el sentido de las drizas que gobiernan la caña o la rueda, las posiciones de las veletas, las tensiones de las drizas, etc...)
Una vez que el piloto funciona, es increíble cómo te puede guiar durante millas y millas si rechistar, sin consumir, sin hacer ruido y con una eficacia tremenda. Os imagináis una travesía cómo las que estamos haciendo todo el día y noche a la caña? o que te falle el piloto eléctrico? Personalmente creo que la combinación de tener a bordo un eléctrico y uno de viento es perfecta.
Después de todo esto deciros que hay días que me cuesta mucho todavía que funcione bien, pero ya no es una cuestión del piloto si no mía. Sobre todo por mal reglaje de las velas, pero en eso consiste el aprendizaje. Hay días que lo consigo a la primera y otros que tardo unas horas en que todo vaya redondo.
Para cualquier duda o aclaración sobre estos temas contactar directamente con Gilbert del bateau Nirvana, estará en La Guyana francesa currando sus últimos años de cotización encantado de poder ayudarte seguro!!
Pilotos de viento al poder!!! (en el canal youtube hay algun video donde se ve el nuestro funcionando)


1 comentario:

Anónimo dijo...

Es fantástico.
Como me gustaría hacer lo que hacéis, sólo que para ello me faltan dos cosas, la primera, un barco, y la segunda, valor para estar entre montañas de agua.
Felicitaciones